Políticas públicas durante la pandemia: qué hicieron los gobiernos para llegar a lxs trabajadorxs más vulnerables

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Vendors and customers at the Saturday weekly market in Vasant Kunj, Delhi
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Laura Alfers, Nicole Pryor

“Nuestras manos cartoneras han hecho del mundo un lugar mejor.” – Jaquelina Flores, de la Alianza Global de Recicladores.

“Esto es trabajo. No es solo darte una mano en casa.” – Carmen Britez, vicepresidenta de la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar (IDWF).

No había manera de malinterpretar el mensaje cuando lxs representantes de lxs trabajadorxs en empleo informal hablaron en el seminario web mundial “Extendiendo la protección social a lxs trabajadorxs de la economía informal”, organizado por WIEGO en colaboración con la Alianza Global de Recicladores, HomeNet Internacional, la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar, la Asociación de Mujeres Autoempleadas (SEWA) y StreetNet internacional. Lxs trabajadorxs de la economía informal quieren reconocimiento, visibilidad y ver que sus derechos a la protección social como trabajadorxs, no solo como personas en situación de pobreza, se hagan realidad.

El evento se llevó a cabo como parte de las actividades de incidencia de WIEGO durante la 109° reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, en la que la organización y los miembros de su red representaron a lxs trabajadorxs de la economía informal. La COVID-19 configuró sustancialmente la conferencia, no solo porque por primera vez se llevó a cabo de manera virtual, sino porque la temática se trató a la luz de uno de los años más devastadores de la historia reciente para lxs trabajadorxs informales alrededor del mundo.

La COVID-19 ha expuesto de la manera más brutal la inacción gubernamental para extender la dignidad y la justicia a lxs trabajadorxs informales, tal como lo expresó Yvonne Bartmann de la Fundación Friedrich Ebert en su discurso de apertura. Sin embargo, algunos gobiernos han demostrado que es posible ampliar la protección social a lxs trabajadorxs informales en tiempos de crisis, a través de la implementación de políticas públicas nuevas o mejoradas. Observemos las políticas públicas que utilizaron ciertos gobiernos para que lxs trabajadorxs puedan superar la crisis de la COVID-19:

Argentina

Qué hizo: Argentina le mostró al mundo cómo es posible incluir a lxs trabajadorxs en empleo informal en espacios de diálogo por la protección social y cómo las crisis pueden dar lugar a más oportunidades para dicho diálogo.

Cómo lo hizo: En marzo y abril del 2020, el gobierno puso en marcha varias medidas de protección social destinadas a asistir a lxs trabajadorxs vulnerables. A través de los gremios UTEP y Barrios de Pie, se incluyó a lxs trabajadorxs en empleo informal en un espacio de diálogo social a través del Comité de Emergencia Social (CES), constituido como respuesta a la pandemia. El objetivo del CES era abordar cuestiones relativas a la seguridad alimentaria, la seguridad económica y la seguridad del empleo. En este comité están representados los diferentes niveles del Estado, iglesias, trabajadorxs y organizaciones de la sociedad civil.

Impacto en la vida de lxs trabajadorxs: El CES identificó la seguridad alimentaria como la máxima prioridad y cambió la frecuencia de la carga de la Tarjeta Alimentar de mensual a semanal. Esto permitió que las familias pudieran administrar mejor los presupuestos de sus hogares.

Desafíos: Aunque los diálogos a nivel local y las acciones continuaron durante la crisis, la falta de institucionalización o formalización a nivel federal ocasionó que el CES se estancara.

Brasil

Qué hizo: Brasil lanzó un programa de transferencias de efectivo de alto valor, que consiguió llegar a lxs trabajadorxs en empleo informal con bastante éxito. El país también mostró un ejemplo innovador de cómo financiar beneficios adicionales de protección social a través de acuerdos con la industria, con el apoyo de políticas públicas.

Cómo lo hizo: El Estado extendió rápidamente un subsidio llamado Auxilio Emergencial, que sumaba más de cuatro ingresos mínimos –equivalentes a la línea de pobreza– y llegó a 66 millones de brasileñxs, muchxs de ellxs trabajadorxs en empleo informal. Algunas cooperativas de recicladorxs también pudieron favorecerse con la política pública de Responsabilidad Extendida del Productor para conseguir beneficios adicionales de las industrias de perfumes, cosméticos y productos de higiene.

Impacto en la vida de lxs trabajadorxs: Se puede constatar que la cobertura y el alto valor del Auxilio Emergencial disminuyeron la pobreza y la desigualdad en Brasil, a pesar del impacto económico de la crisis. Los subsidios del grupo de industrias de perfumes, cosméticos y productos de higiene favorecieron a alrededor de 5000 recicladorxs de 150 cooperativas de Brasil cuando fue decretado el aislamiento social obligatorio y no podían trabajar. Todxs lxs recicladorxs recibieron un subsidio de 600 reales (120 USD) en efectivo, en dos cuotas de 300 reales.

Desafíos: El Auxilio Emergencial se prorrogó en 2021 pero a un nivel mucho más bajo, lo que probablemente reduzca su impacto general en la pobreza y la desigualdad. Los subsidios para lxs recicladorxs deberían aumentarse considerablemente para que llegue a más trabajadorxs del sector.

India

Qué hizo: Las Juntas de Bienestar de trabajadorxs de India son un ejemplo innovador de esquemas contributivos de protección social que pueden brindar cobertura para trabajadorxs en empleo informal, ya sea que estén en relación de dependencia, subcontratadxs o autoempleadxs. En el estado de Kerala, la Junta de Bienestar de trabajadorxs del sector no organizado jugó un papel importante para asegurar que las políticas de protección social llegaran a lxs trabajadorxs en empleo informal.

Cómo lo hizo: Las Juntas de Bienestar de trabajadorxs han existido desde los años 50 como una manera de brindar asistencia social a los grupos de trabajadorxs que están excluidxs de las relaciones laborales estándares. Cada junta está gobernada por un comité tripartito, con representantes del gobierno, de lxs mismxs trabajadorxs y de lxs empleadorxs. Cada junta se financia de distinta manera, según el sector involucrado. Por ejemplo, el Fondo de Bienestar de lxs trabajadorxs de la construcción se financia a través de las contribuciones de lxs trabajadorxs de la construcción, del Estado y un cess (impuesto) de un 1 % sobre todos los proyectos de construcción, pagado por la empresa constructora.

Impacto en la vida de lxs trabajadorxs: Los beneficios provistos por las juntas cubren las necesidades básicas de seguridad social prioritarias para lxs trabajadorxs en empleo informal: gastos de salud, educación, fallecimiento, matrimonio y funerales.

Desafíos: Los beneficios son mínimos. En Kerala, por ejemplo, la pensión que se brinda a través de la Junta de Bienestar de trabajadorxs del sector no organizado es de 1200 rupias (16 USD) por mes, lo que no alcanza para evitar que lxs trabajadorxs estén bajo la línea de pobreza de 1 USD por día. Sin embargo, es muchísimo más que las 300 rupias por mes que ofrece la Pensión para la Vejez Indira Gandhi, el principal plan nacional de pensiones de asistencia social.

Togo

Qué hizo: El plan Novissi de subsidios en efectivo de Togo muestra que incluso los países de bajos recursos pueden ampliar su asistencia social a lxs trabajadorxs en empleo informal.

Cómo lo hizo: Togo es una de las economías más pequeñas del África subsahariana, pero esto no le impidió brindar asistencia social a lxs trabajadorxs en empleo informal durante la crisis de la COVID-19. El programa estaba dirigido a lxs ciudadanxs togolesxs en empleo informal cuyos ingresos diarios se vieron alterados por la pandemia.

Impacto en la vida de lxs trabajadorxs: Lxs trabajadorxs recibían una transferencia mensual en efectivo, y las mujeres recibían un monto mayor debido a la carga desigual de trabajo de cuidados. El valor de la transferencia era aproximadamente un tercio del salario mínimo de Togo.

Desafíos: El programa Novissi estaba financiado en gran medida por la asistencia extranjera para el desarrollo, en especial por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y la Unión Europea. Es poco probable que continúe el programa sin nuevas formas de movilizar recursos. Al ser una pequeña economía, Togo cumple los requisitos para beneficiarse del Fondo Global para la Protección Social, que le permitiría al país continuar con su trabajo innovador para brindar protección social a trabajadorxs en empleo informal.

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