Mientras líderes de todo el mundo se daban cita en Davos (Suiza) el pasado mes de enero para la 56.ª reunión anual del Foro Económico Mundial, las incertidumbres geopolíticas, la irrupción de nuevas tecnologías y la rápida transformación de las relaciones comerciales se confirmaban como retos de gran calado para el mundo del trabajo. Para la comunidad internacional del desarrollo, la problemática más apremiante es: ¿cómo garantizar una vida y unos medios de subsistencia dignos en un contexto de tensiones geoeconómicas cada vez mayores y de debilitamiento del orden mundial basado en normas?
Con la mirada puesta en la llamada “nueva economía”, funcionarixs públicxs y líderes empresariales insisten en que la transformación de las habilidades y las reformas macroeconómicas y regulatorias son claves para aprovechar los beneficios económicos y sociales que se le atribuyen. Sin embargo, mientras el foco se centra casi exclusivamente en la inteligencia artificial y la revolución digital, surge una cuestión ineludible: ¿qué pasa con los problemas de empleo aquí y ahora?
Según el informe Tendencias sociales y del empleo 2026, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo, cerca de 186 millones de personas están actualmente desempleadas en todo el mundo; a ellas se suman muchas más sin acceso a empleos decentes y estables. Como resultado, la economía informal sigue siendo la principal fuente de empleo y un importante sustento para la mayoría de lxs trabajadorxs a escala mundial.
Pese a esta realidad, lxs trabajadorxs en empleo informal siguen quedando al margen de las conversaciones sobre el futuro del trabajo.
Lxs trabajadorxs en empleo informal ya pagan impuestos y nuevas subidas lxs perjudicarían
Lxs trabajadorxs en empleo informal deberían ser reconocidxs como verdaderos motores del desarrollo y del crecimiento económico. En ciudades como Accra, Bogotá o Daca, comunidades enteras dependen de lxs vendedorxs ambulantes y comerciantes de mercado para adquirir alimentos y bienes a precios asequibles. En todo el mundo, además, ante la insuficiencia de los servicios sociales y de cuidados, son las mujeres y las niñas quienes asumen cada día alrededor de 12 500 millones de horas de trabajo de cuidados sin remuneración alguna.
Al contrario, cuando se habla de la economía informal, estxs trabajadorxs suelen ser retratadxs como un obstáculo. De ahí que haya cada vez más interés en reglamentar el trabajo informal mediante la formalización de las empresas informales y su incorporación a la base tributaria. Subyace a este interés la creencia de que la formalización permitiría aflorar ingresos públicos importantes hoy desaprovechados y, de paso, impulsar el crecimiento económico. Pero un estudio de WIEGO, realizado junto con el Centro Internacional de Impuestos y Desarrollo, muestra que este enfoque pasa por alto la diversidad de tasas y pagos que lxs trabajadorxs en empleo informal ya aportan a las arcas municipales y nacionales. Además, tiende a sobrestimar su capacidad para pagar más impuestos de los que ya abonan cuando, en realidad, sus ingresos son bajos e inestables. Es más probable, por lo tanto, que un aumento de la presión fiscal sobre estxs trabajadorxs dañe sus medios de subsistencia en lugar de mejorarlos, especialmente en los países en desarrollo, donde muchxs ya tienen dificultades para sobrevivir.
En la práctica, se recortan los impuestos a las empresas mientras quienes menos ganan pagan más
Uno de los mensajes recurrentes en Davos fue el optimismo persistente sobre la capacidad del sector privado para generar riqueza y crear empleo, pese a que numerosos estudios muestran que, en muchas regiones, la creación de puestos de trabajo no ha logrado seguir el ritmo del crecimiento de la población en edad de trabajar. Los sectores considerados estratégicos –como la inteligencia artificial, la energía o las infraestructuras– se presentan como pilares de un desarrollo incluyente y sostenible. Por eso se anima a los Gobiernos a introducir reformas macroeconómicas orientadas a incentivar la inversión de las empresas, facilitar la actividad empresarial, fortalecer la competitividad y mejorar la resiliencia de los distintos sectores. En la práctica, estas medidas suelen traducirse en reformas comerciales y fiscales que rebajan el impuesto de sociedades y simplifican las exigencias regulatorias a nivel nacional.
Al mismo tiempo, las políticas públicas tienden a ser mucho menos favorables a las actividades de la economía informal que a las del sector privado formal. Un estudio de WIEGO realizado en 2022 a 2 700 trabajadorxs en domicilio, comerciantes de mercado y vendedorxs ambulantes en Accra (Ghana) reveló que la fiscalidad en el sector informal es marcadamente regresiva: lxs trabajadorxs con menores ingresos destinan el 17 % de sus ingresos al pago de impuestos, tasas y otros gravámenes. Además, estxs trabajadorxs tienen un acceso muy limitado a los sistemas públicos de protección social y, con frecuencia, se enfrentan a la hostilidad del Estado –por ejemplo, los desalojos–, lo que dificulta seriamente su capacidad para ganarse la vida.
Abordar la cuestión del abuso fiscal de las empresas podría generar ingresos para financiar la protección social
Dado que lxs trabajadorxs en empleo informal no suelen estar registradxs para el pago del impuesto sobre la renta, muchxs expertxs sostienen que su inclusión en la base tributaria permitiría ampliar la cobertura de la protección social. La narrativa dominante sostiene que la informalidad limita el margen fiscal de los Estados. Sin embargo, las investigaciones de WIEGO sugieren que gravar a lxs trabajadorxs vulnerables en un empleo informal difícilmente generará los ingresos sustanciales que anticipan lxs formuladorxs de políticas. Además, diversos estudios muestran que, pese a contribuir a los ingresos públicos en distintos niveles, lxs trabajadorxs en empleo informal suelen quedar excluidxs de los servicios esenciales.
Si bien numerosos Gobiernos buscan incrementar la recaudación aumentando la carga fiscal sobre lxs trabajadorxs en empleo informal, las investigaciones revelan que los países de renta más baja pierden recursos fiscales equivalentes a más de un tercio de sus presupuestos sanitarios debido a prácticas empresariales que abusan de la fiscalidad. De igual forma, un estudio realizado en 18 países de la OCDE no encontró, a lo largo de un periodo de 50 años, evidencia empírica que vinculara las reducciones del impuesto de sociedades con un impulso al empleo o al crecimiento económico. Por el contrario, lxs ricxs se hicieron más ricxs sin generar beneficios sociales ni económicos significativos. En cambio, el empleo en la economía informal ha sido asociado con reducciones de la pobreza extrema y, en muchas regiones, constituye una fuente vital de ingresos para mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad. A pesar de ello, la contribución de estxs trabajadorxs sigue siendo infravalorada, incluso distorsionada, en los principales debates sobre política macroeconómica.
WIEGO se asocia con organizaciones de trabajadorxs para abogar por políticas fiscales justas generadoras de empleos decentes
Desde 2018, WIEGO ha abogado por la justicia fiscal en la economía informal como una vía para sostener medios de subsistencia decentes en algunas de las regiones más pobres del mundo. Nuestra investigación, centrada en los efectos de las políticas fiscales regresivas sobre la economía informal, ha puesto en duda ideas erróneas acerca de la contribución que realizan lxs trabajadorxs a los ingresos públicos, lo que ha permitido comprender mejor tanto el propósito como la asignación de los impuestos en los presupuestos municipales y nacionales. Con el apoyo financiero del fondo Wellspring Philanthropic Fund y en colaboración con nuestra aliada estratégica StreetNet Internacional, WIEGO está impulsando este trabajo mediante talleres regionales de formación destinados a fortalecer la capacidad de trabajadorxs y de dirigentes de organizaciones y redes de base de miembros para negociar sistemas fiscales más justos.
Los talleres tienen como objetivo:
- Desarrollar un espacio donde lxs trabajadorxs puedan aprender y compartir conocimientos sobre los principales retos fiscales que afectan a los sectores informales.
- Ampliar la comprensión de lxs participantes sobre qué constituye un sistema fiscal justo y equitativo.
- Facilitar el desarrollo de estrategias de incidencia para abordar las problemáticas fiscales.
- Mejorar la capacidad de lxs trabajadorxs y de sus dirigentes para intervenir en cuestiones fiscales a nivel local, nacional y regional.
Este conocimiento nos empodera para exigir los cambios que hacen falta y llegar al objetivo. — Participante del taller en Accra
El primero de estos talleres de formación y educación de trabajadorxs se celebró en 2025, con vendedorxs ambulantes y comerciantes de mercado de Accra como grupo objetivo. El segundo tendrá lugar en 2026 en Quito (Ecuador) y reunirá a trabajadorxs ecuatorianxs y colombianxs.
En un contexto en el que lxs formuladorxs de las políticas fiscales buscan incrementar la recaudación, el objetivo de WIEGO es garantizar que la carga impositiva no recaiga de manera desproporcionada sobre lxs trabajadorxs en empleo informal. Nuestra investigación pretende ampliar los debates sobre la formalización a fin de incorporar las perspectivas de lxs propixs trabajadorxs. Además, estamos explorando mecanismos innovadores de financiamiento que permitan ofrecer cobertura a lxs trabajadorxs en empleo informal sin poner en riesgo los objetivos de desarrollo a nivel nacional e internacional. Por último, en un momento en que el mundo dirige su atención a la llamada “nueva economía”, recordamos a lxs líderes mundiales que no puede haber empleos del mañana sin lxs trabajadorxs de hoy, muchxs de lxs cuales forman parte de la economía informal.