Seis mitos sobre las estadísticas de la economía informal

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Los mitos abundan en el campo de las estadísticas de la economía informal y van desde nociones de “no hay estadística alguna”, hasta  “las estadísticas no nos dicen nada”. Aquí hay respuestas para los mitos más comunes.

Mito #1: No hay estadísticas sobre la economía informal

Las estadísticas sobre la economía informal son un área relativamente nueva en la recolección de datos por parte de los institutos nacionales de estadística. Sin embargo, ha habido avances sustanciales en el desarrollo de estas estadísticas desde que en 1993 la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET) recomendóara una definición estadística del “sector informal”, y que en 2003, agregó una definición estadística de “empleo informal” que cubría al empleo tanto dentro como fuera del sector informal.

Los institutos nacionales de estadísticas están incluyendo la recolección de datos sobre empleo informal, definido como tal, en sus encuestas sobre la fuerza de trabajo, y lo hacen con el objetivo de informar el desarrollo de políticas. Tal vez el caso más notorio es el de México, que ha publicado información sobre empleo informal y su contribución regular al PIB, como un indicador económico clave. En 2011, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y WIEGO prepararon una base de datos sobre el empleo informal y el empleo en el sector informal incluyendo a alrededor de 50 países. Los datos sobre el empleo informal y el sector informal también están disponibles para esos y otros países a través de los institutos nacionales de estadística. La OIT y WIEGO han publicado conjuntamente dos ediciones (2002 y 2013) de Women and Men in the Informal Economy: A Statistical Picture, que reportan estas estadísticas; WIEGO también ha publicado un documento de trabajo con datos regionales actualizados.

Para asistir a los países en la planificación de encuestas sobre empleo informal, la OIT, el Grupo Internacional de Expertos sobre las Estadísticas del Sector Informal (conocido como el Grupo de Delhi) y WIEGO publicaron un manual, La medición de la informalidad: Manual estadístico sobre el sector informal y el empleo informal.

Mito #2: El “sector informal” se refiere a empleo que no es formal

Según la definición estadística internacional, el sector informal es sólo una parte del empleo que no es formal; la otra es el empleo informal fuera del sector informal.

La definición del sector informal de 1993 de la CIET captura un tipo de empleo informal: el que tiene lugar en empresas no incorporadas, que no están registradas o que son pequeñas. Sin embargo, también hay empleo informal fuera de las empresas del sector informal: en particular, todas las personas que no están cubiertas por la seguridad social a través de su trabajo, incluyendo a empleados de empresas formales, así como muchas trabajadoras del hogar, jornaleros ocasionales y todos los trabajadores familiares auxiliares no remunerados. La definición de la CIET de 2003 incluye al empleo asalariado informal fuera de las empresas informales, así como el empleo en el sector informal. Este concepto más amplio es denominado empleo informal y abarca todo el empleo que no es formal.

Mito #3: Las actividades económicas informales son tan diversas y varían tanto entre los países, que es imposible tener una definición estadística aplicable a todas

Los estándares y las definiciones internacionales descritos arriba reflejan la diversidad de situaciones en los diferentes países. Por un lado, son lo suficientemente amplios como para cubrir a todos los países; por el otro, dan flexibilidad al uso de las definiciones en diferentes contextos nacionales. Estas definiciones han sido aplicadas exitosamente en muchos países en desarrollo y ahora se intenta aplicarlas en los países desarrollados (vea Mito #5). Es importante que los investigadores usen estas definiciones acordadas internacionalmente para su trabajo, en lugar de formulaciones ad hoc. Sólo con la adopción extendida de las definiciones se producirá un cuerpo estadístico comprensivo de datos internacionales.

Mito #4: Las estadísticas nacionales sobre el empleo no incluyen a las personas que realizan trabajo en el hogar, a domicilio, en la venta ambulante o como recicladores de residuos

Las estadísticas sobre el empleo (por ejemplo, el número de mujeres en la fuerza total de trabajo) sí recogen información sobre la gente que trabaja en el hogar, a domicilio, en la venta ambulante y como recicladores, aunque a menudo de manera subestimada. El desafío estadístico no es tanto capturar a estos trabajadores como empleados, sino identificar la categoría específica de trabajo en la que laboran. Sólo una de estas ocupaciones ‒trabajadoras del hogar‒ es rutinariamente identificada como una categoría ocupacional en las estadísticas oficiales nacionales, y este grupo es a menudo subestimado y erróneamente clasificado.

En parte, el desafío se produce porque los arreglos de empleo informal generalmente son más difíciles de medir que los formales. Se requiere más de una pregunta, y los países pueden no estar incluyendo todas las preguntas necesarias. Por ejemplo, algunos países no incluyen preguntas sobre el lugar de trabajo, que es un indicador clave en la distinción de trabajadoras del hogar (“casa del empleador”), a domicilio (“en su propia casa”) y vendedores ambulantes (“espacios públicos”). También surgen desafíos de la necesidad de hacer suficientes preguntas y contar con suficientes categorías de respuestas para identificar a estos grupos. Las categorías de respuestas están basadas en clasificaciones nacionales e internacionales de industrias y ocupaciones que podrían no ser lo suficientemente detalladas como para especificar estas categorías. E incluso con una clasificación detallada, las tabulaciones producidas podrían no llegar al nivel de detalle requerido para especificar a estas categorías de trabajadores.

Dado que los países se ven presionados a producir datos con más frecuencia, o a realizar encuestas con fines múltiples en lugar de enfocarse exclusivamente en la fuerza de trabajo, los cuestionarios se acortan y el tamaño de la muestra se reduce. Esto limita aún más la posibilidad de tener datos sobre las categorías de trabajadores en la economía informal. Todos los usuarios y potenciales usuarios de estas estadísticas deberían presionar a los institutos nacionales de estadística para que produzcan estos datos.

Mito #5: La categoría empleo informal sólo aplica para los países en desarrollo

Inicialmente, la definición estadística de empleo informal se aplicaba sólo a los países en desarrollo. Sin embargo,  de manera creciente se está reconociendo que existen arreglos de empleo en los países desarrollados que encajan en esta definición, y que serían identificados como empleo informal en los países en desarrollo. Una parte importante de la fuerza de trabajo en los países desarrollados labora en el marco de arreglos con beneficios reducidos y acceso limitado a la seguridad social: trabajadores autoempleados por cuenta propia, empleados temporales (o a tiempo determinado), incluyendo trabajos por medio de agencias de trabajo temporal, bajo pedido o por contrato; y algunas formas de trabajo a tiempo parcial.

Muchos países desarrollados están recolectando datos para entender mejor estos cambios en los arreglos de empleo y su impacto en los trabajadores. Sin embargo, hay diferencias enormes entre los países, en los tipos de arreglos de empleo que cubren las encuestas nacionales, y pocos países recogen datos sobre todo el espectro de arreglos de empleo. Para impulsar las estadísticas sobre el trabajo informal y entender los cambios en el empleo en el mundo es importante tener una perspectiva completa de los arreglos de empleo tanto de los países desarrollados como de aquellos en vías de desarrollo.

En 2008, WIEGO lanzó una iniciativa para la clasificación y el análisis de todo el espectro de situaciones de empleo en los países desarrollados y en desarrollo. WIEGO continúa su trabajo a través de la participación en el Grupo de Expertos sobre la Medición de la Calidad del Empleo de la OIT, y en el Grupo de Trabajadores de la OIT, para revisar la Clasificación Internacional de la Situación en el Empleo.

Mito #6: El empleo informal es tan improductivo que no hay mucha necesidad de medir su contribución al PIB

El concepto de sector informal es tan nuevo para el sector de estadísticas laborales, como lo es para el campo de las finanzas nacionales. Los manuales más recientes con lineamientos para la preparación de las cuentas nacionales, el Sistema de Cuentas Nacionales de 1993 y el de 2008, recomiendan que los países preparen estimaciones de la contribución del sector informal al Producto Interno Bruto (PIB) o al Valor Agregado Bruto (VAB). Muchos países lo hacen ahora.

Las siguientes estadísticas dan un ejemplo:

  • La contribución más alta es en los países de África Occidental. Por ejemplo, en Benín, Níger y Togo, el sector informal (excluyendo la agricultura) aporta más del 50% del VAB no agrícola.
  • En la India, la contribución del sector informal a la economía es del 46% del VAB no agrícola.
  • En Guatemala y en Colombia, es superior al 30% del VAB no agrícola.

Recientemente, México estimó la contribución de la totalidad del empleo informal (tanto dentro como fuera del sector informal) a la economía nacional. En julio de 2014, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó las primeras estimaciones de la contribución de la economía informal a la economía mexicana para los años 2003-2012. Durante ese periodo, el porcentaje del VAB aportado por la economía informal cayó sutilmente de aproximadamente el  27% a un todavía significativo 25%.

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