Nuevo proyecto muestra los riesgos de salud de los recicladores y recicladoras

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Por Sonia Dias y Ana Carolina Ogando

Los recicladores y recicladoras, a pesar de mantener limpias las ciudades se enfrentan a condiciones peligrosas y precarias que afectan a su salud. Su salud y bienestar se ven amenazados a diario. Mientras recolectan y seleccionan los residuos urbanos, quedan expuestos a materiales y condiciones nocivas en sus lugares de trabajo, entre otros problemas.

A principios de año, WIEGO lanzó el Proyecto Cuidar, una iniciativa junto a Redesol, una red de segundo nivel de cooperativas de reciclaje en Belo Horizonte, Brasil. El Proyecto Cuidar pretendía recabar información sobre los riesgos de salud que afrontan los recicladores y recicladoras. También trata de comprender las estrategias de los trabajadores para superarlos y el acceso a servicios públicos de salud.

El mapeo de los riesgos de salud tomó en cuenta cómo el entorno de trabajo, infraestructuras y procesos organizativos afectan a su salud física y emocional. 

El proyecto tuvo lugar en cinco cooperativas pertenecientes a Redesol: Comarp (Belo Horizonte, Minas Gerais), Associrecicle (Belo Horizonte, Minas Gerais), Ascar (Raposos, Minas Gerais), Coopersoli (Belo Horizonte, Minas Gerais), y Unicicla (Nova União, Minas Gerais). 

El mapeo de los riesgos de salud tomó en cuenta cómo el entorno de trabajo, las infraestructuras y los procesos organizativos afectan a la salud física y emocional. El término “salud de los trabajadores” indica la adopción de un acercamiento integral a la salud, que incorpora múltiples dimensiones sobre el lugar de trabajo y los procesos laborales.

En esta entrevista, hablamos con Sonia Dias, especialista de WIEGO en el sector, y Ana Carolina Ogando, investigadora asociada a WIEGO, sobre cómo comenzó el proyecto, la importancia de comprender mejor los riesgos de salud de los recicladores y recicladoras, y qué medidas se pueden tomar para mejorar sus condiciones.

Conozca más sobre la salud de los trabajadores y trabajadoras en empleo informal.

Esta parece una iniciativa importante para los recicladores en particular, dada la naturaleza de su trabajo. ¿Qué motivó este proyecto?

SD: El proyecto Cuidar surgió de una demanda de organizaciones con base de miembros (OBM) y líderes de recicladores que querían sistematizar la información actual sobre problemas y riesgos de salud dentro de las cooperativas.

Más específicamente, las discusiones sobre la salud de los recicladores partieron de una reunión anual celebrada por Redesol en 2016. Uno de los grupos de trabajo en el evento pidió la discusión de esta temática en la agenda de redes en 2017 con socios y actores involucrados. Curiosamente, la relación entre problemas de salud y condiciones de trabajo ya había aparecido en otros trabajos de investigación-acción participativa de WIEGO con cooperativas de recicladores en Belo Horizonte, como en el Estudio de Monitoreo de la Economía Informal y en el proyecto Género y Residuos.

Como respuesta al interés mostrado, los programas de Protección Social y de Políticas Urbanas de WIEGO apoyaron nuestro trabajo de diseñar un proyecto participativo como respuesta al interés de Redesol de recolectar más información sobre salud.

... Valoramos las propuestas de los recicladores y recicladoras en cada fase del proceso de investigación…

AO: Pienso que el interés en el proyecto surgió en un momento en el que WIEGO y nuestras OBM locales participaban respetuosamente en un proceso colaborativo que produjo datos útiles para las cooperativas y aumentó la visibilidad en múltiples dimensiones de las condiciones de trabajo, productividad y resiliencia de los recicladores. De hecho, Ivaneide Souza, presidenta de Redesol, reivindicó la relevancia del proyecto ya que ofrecía a los recicladores la oportunidad de reflexionar sobre “cómo cuidaban de sus cuerpos durante el trabajo y lo que es necesario para mejorar su salud” (V Encuentro Encare, 25 de agosto de 2018).


Ivaneide Souza, presidenta de Redesol. Foto: L. Mintz

2) Mencionan que el proceso de diseño del proyecto fue participativo. ¿Podrían decirnos más sobre esto y por qué era importante?

AO: Gran parte del trabajo que realizamos generando conocimientos para y con los recicladores y recicladoras está basado en los principios de educación popular y los procesos participativos. En ese sentido, nosotras valoramos las aportaciones de los recicladores en cada fase del proceso de investigacion, incluyendo sus comentarios para definir las preguntas y métodos claves de la investigación, el ritmo del proceso e incluso la validación de los datos producidos.

Conozca más sobre el  evento de validación y retroalimentación de Cuidar (en inglés).

SD: Priorizar las voces de los recicladores y recicladoras en el proceso y reconocerles como co-creadores de conocimientos ayudó a fortalecer aún más nuestra relación con Redesol. Y además, nos permitió trabajar produciendo conocimientos que serían útiles durante los procesos de reivindicaciones y para ampliar sus relaciones con otros actores locales.

“Necesitamos datos y el proyecto Cuidar nos sirve como herramienta."

Parte del éxito se basa en la relación de confianza que hemos desarrollado con Redesol a lo largo de los años. Marli Beraldo, vicepresidenta de la red, corroboró la importancia del proyecto para Redesol. Durante el evento de retroalimentación, señaló: “Necesitamos datos y el proyecto Cuidar nos sirve como herramienta. El comité administrativo de Redesol fue parte de las discusiones del proyecto. Trabajamos colaborativamente con WIEGO sobre esto, y ahora podemos compartir resultados concretos con la red”. (Evento de retroalimentación de Encare, 25 de agosto de 2018).

AO: También pienso que una dimensión clave y fortaleza de este acercamiento participativo de abajo arriba es que fue capaz de capturar las estrategias individuales y colectivas de las que dependen los recicladores para atenuar los riesgos de salud. Desde el principio del proceso, supimos que no queríamos centrarnos estrictamente en las vulnerabilidades que afrontan los recicladores en sus cooperativas. Esto implicaba reconocer que no solo comprenden bien los desafíos que afrontan, sino que también conocen las soluciones que hacen falta para superarlos. 

En general, diría que los recicladores se mostraron bastante receptivos a discutir problemas y riesgos de salud. La elaboración de las diferentes herramientas, basadas en métodos de educación popular, nos permitieron crear rápidamente una relación con las cooperativas, facilitando mucho el trabajo de campo. A menudo oímos que las actividades hacían a los recicladores ser más conscientes del impacto físico de sus duras rutinas de trabajo, pero también que poder compartir sus preocupaciones era en sí mismo terapéutico.

La composición diversa de nuestro equipo reflejaba nuestro deseo de disponer de una visión interdisciplinar en la realización del trabajo de campo.

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